Inmobiliarias ven reactivación en 2018, pero afirman que trabas municipales elevarán precios de viviendas

El bajón en el sector de la construcción en el inicio de 2017 no desanima a las inmobiliarias, que ven en 2018 -o algunas en fines de este año- el inicio de un período de mayor dinamismo para la industria, en particular el segmento residencial. Esto, por mejores expectativas para la economía y el cambio de gobierno.

La actividad de la construcción, medida por el índice Imacon que elabora la Cámara Chilena de la Construcción, descendió 4,7% en febrero pasado, respecto de igual mes de 2016, con lo que acumuló seis meses seguidos de retrocesos anuales. Así lo informó la semana pasada dicho gremio, desde donde admitieron que se podría hablar de una “recesión sectorial”. A la vez, un informe de Colliers International indicó que las ventas de viviendas nuevas en el Gran Santiago cayeron 25% anual en el primer trimestre.

Pese a ello, importantes inmobiliarias locales tienen una visión optimista y la mayoría admite que sus ventas están en niveles sanos si se comparan con años “normales”, sin el efecto que derivó de 2015, cuando las personas aceleraron sus compras por la aplicación de IVA a la venta de viviendas, medida ligada a la reforma tributaria.

Pero en el sector reconocen que las restricciones de financiamiento hipotecario a clientes han hecho subir los desistimientos de promesas de compraventa. Asimismo, afirman que la fuerte caída en los permisos de construcción obedece a las restricciones municipales y que esa situación hará subir los precios por haber menos proyectos en oferta.

El subcomponente del Imacon que más fuerte bajó en febrero fue “permisos de edificación”, el cual cedió 13,4% anual. En enero ya había disminuido 24,5% en 12 meses.

Alerta por alza en valor del suelo y su escasez

Pese el escenario de bajo crecimiento, desempleo e incertidumbre normativa, que están afectando las decisiones de compras de viviendas, la constructora Echeverría Izquierdo ha observado una venta estable respecto del año pasado.Así lo afirma el gerente general de Echeverría Izquierdo Inmobiliaria, Raimundo Cruzat, quien agrega que la disminución de los permisos de edificación está relacionada a mayores restricciones para construir o cambios en los planos reguladores. “Estas modificaciones disminuyen la cantidad de suelo disponible para el desarrollo inmobiliario y, por lo tanto, aumenta su precio”, explica.

Cruzat sostiene que este año el mercado será similar a 2016 o “quizás algo más lento”. Añade que “si las expectativas políticas y económicas hacia fines de año arrojan un escenario esperanzador, es probable que se pueda ver cierta reactivación”.

En cuanto a los segmento de precios más lentos, dice que son los de menos de 1.500 UF y sobre ocho mil UF.

Hay interés por invertir, pero más dificultades

 “Creo que no hay un escenario adverso en el sector”, afirma el gerente general de Moller y Pérez-Cotapos, Marcos Retamal. Esto, explica, debido a que las ventas inmobiliarias están en niveles semejantes a los de 2013-2014, a lo que se suman bajas tasas hipotecarias. De todos modos, señala que “hemos notado que hay familias con mayores dificultades para obtener financiamiento”.Retamal asegura que “hay gran interés por invertir”, pero reconoce que hay dificultades para ejecutar los recursos por restricciones de planos reguladores y exigencias para obtener los permisos de construcción.

Sobre la edificación en altura, indica que los municipios han tendido a restringir este tipo de desarrollos, “sin que exista un plan general para la ciudad de Santiago y otras grandes urbes”.

El ejecutivo sostiene que la demanda por casas y departamentos “seguirá robusta, pues hay un déficit histórico, que se suma al aumento de la población que requiere viviendas”.

“En 2018 se reactivará la economía, pero efecto en el sector se verá en 2019”

“La gente sigue refugiándose en la vivienda, la ven como una inversión segura en tiempos turbulentos”, dice el director de Desarrollo Inmobiliario de Desco, Juan Pablo Monge. Agrega que las ventas de la firma han mejorado 15% este año respecto de 2016.Monge sostiene que un factor preocupante para este año es el desempleo, que podría impactar negativamente en los volúmenes comercializados. En tanto, los costos de construcción se encarecerían por las reformas laborales, explica.

“Si bien creo que en 2018 se reactivará la economía, el efecto en el sector inmobiliario se empezaría a ver en 2019, ya que hay un rezago en las demanda de las personas, que primero cubren otras necesidades antes de la nueva vivienda”, proyecta.

Fuente: El Mercurio

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