Comunas únicas para vivir y trabajar

Liderando el Índice de Calidad de Vida Urbana en Chile, ambas destacan por el ambiente y servicios que ofrecen a sus vecinos y transeúntes. Y tal como sucede cuando el crecimiento alcanza una mayor consolidación, hoy el desafío está en mantener en equilibrio el desarrollo.

Un entorno amable y con identidad, acceso a áreas verdes, desarrollo de infraestructura para distintos fines, buena movilidad interior y conectividad con el resto de la ciudad hacen de Ñuñoa y Providencia, comunas altamente valoradas por quienes buscan una propiedad.

Calidad de vida es la clave para comprender su posicionamiento, cualidad que va más allá de las percepciones que puedan tener sus vecinos o quienes diariamente transitan por ellas. Según el Índice de Calidad de Vida Urbana (CVU) 2018, realizado por el Núcleo de Estudios Metropolitanos del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la Pontificia Universidad Católica (PUC) y la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), son 17 comunas con más de 50.000 habitantes en Chile las que están en el rango superior de la medición. Providencia ocupa el primer lugar, elevándose desde el tercero respecto de la medición del año anterior, y Ñuñoa se ubica en el séptimo, subiendo desde el lugar 10.

El estudio evalúa a las comunas en seis dimensiones: vivienda y entorno, conectividad y movilidad, salud y medio ambiente, condición laboral, condiciones socioculturales y ambiente de negocios.

Comunas integradas

Tanto Providencia como Ñuñoa, comparten la inversión en seguridad ciudadana y en mantención de los espacios públicos, además de barrios con carácter, oferta cultural e infraestructura comercial, de salud y entretenimiento.

La conectividad y cercanía a servicios e infraestructura se instalan como elementos clave para favorecer la calidad de vida urbana, comenta Nicolás Izquierdo, gerente de estudios de Mercado Libre Clasificados.

De Providencia, destaca las tres líneas de Metro con las que cuenta, además de ciclo-vías, universidades, oficinas, colegios y mucho más, “lo cual lo hace una comuna habitable para todas las edades, desde universitarios hasta familias que quieren tener todo a mano -tanto la oficina como el colegio de sus hijos-, de tal manera que se emplee el menor tiempo posible de traslado, factor que es determinante hoy en día a la hora de decidir dónde se vive”.

Paralelamente, Ñuñoa cuenta con la nueva Línea 6 de Metro y la Línea 3 (pronta a inaugurarse), lo cual hace mejorar la conectividad de la comuna considerablemente en un año, precisa, lo que se suma a su vida de barrio de calidad, las áreas verdes y otros atractivos de comercio, entretención y servicios, como el polo de Plaza Ñuñoa.

“Providencia es una comuna sustentable, con todos los servicios necesarios cercanos a sus habitantes, moviéndose a pie o en bicicleta para acceder a los centros de educación, salud, entretención, comercio, entre otros”, acota Yves Besancon, past president de la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA).

Según explica, la comuna fue cuidadosamente planificada en un diseño urbano que emula a una ciudad jardín, donde las áreas verdes privadas conforman también el espacio público, en complemento con vías arboladas que, gracias a la red de acequias de regadío, se mantienen como en ninguna otra comuna. “Fue Germán Bannen, gran arquitecto y urbanista, quien concibió a Providencia con una escala adecuada a las personas, que permitiera vivir y trabajar sin perder su carácter amable’, añade.

Con Ñuñoa sucedió un fenómeno similar en su conformación, explica Juan Pablo Badía, arquitecto de AOA y socio de Badia+Soffia Arquitectos: ‘Durante el segundo tercio del siglo XX nació con un carácter residencial y con el tiempo se fue densificando sin perder su condición urbana atractiva con barrios que se consolidaron con identidad, áreas verdes, cercanía con el resto de la capital y entorno seguro”.

Otro atributo en una conformación urbana de calidad que comparten ambas comunas es el carácter mixto de sus construcciones, que alojan comercio en pisos inferiores y vivienda en los superiores, lo que se suma a la consolidada infraestructura gastronómica, de servicios y entretención, permitiendo que siempre estén en actividad.
“En Providencia, cuando termina el horario laboral el entorno sigue vivo y seguro, porque la comuna está pensada urbanísticamente con edificios de uso mixto, lo que es un ejemplo a seguir”, explica Besancon.

En el caso de Ñuñoa, la renovación que se produjo en barrios que históricamente fueron industriales -hacia el sur poniente- permitió la llegada de nuevos vecinos, mientras que los cambios en el plano regulador propiciaron una edificación en altura bastante homogénea, lo que favorece la vida residencial y un desarrollo a escala humana, asevera Badía.

Fuente: La Tercera

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