Contrato de arriendo ¿Qué pasa cuando es un trato de palabras?

El contrato de arriendo por escrito es el mejor respaldo legal para resguardar tus intereses.

Muchos aseguran que los contratos de arriendo no tienen que ser por escrito. Arrendador y arrendatario pueden convenir en los términos del contrato en forma verbal y ese contrato “debería” obligatorio para ambas partes.

Sin embargo, existen desventajas en un contrato de arriendo verbal. Una parte podría no actuar de buena fe y tratar de manipular o cambiar el contrato como le convenga, dado que no existe un registro escrito del mismo. Sin un contrato por escrito que sirva de confirmación, podría ser difícil para el arrendatario probar que el mismo fue, por un período de determinados meses.
Una ventaja puedes ser que los contratos de arriendo verbales pueden ser muy fáciles de modificar mediante un breve aviso. Si las partes convienen en un contrato de mes a mes, el arrendatario simplemente puede tomar el teléfono un mes antes de la fecha en que desee cambiarse e informarle al arrendador. Similarmente, el arrendador puede desalojar al inquilino en un lapso de 30 días.

¿Qué te recomendamos? Siempre hacerlo por escrito, con objeto de tener un respaldo válido y legal ante cualquier imprevisto o cambio en los términos de contrato.

 

 

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