Se sofistican áreas verdes en proyectos de departamentos

Los parques o grandes jardines se han transformado en elementos diferenciadores en los condominios de edificios. 

La oferta de áreas verdes ha pasado a ser una demanda cada vez mayor de los compradores de departamentos.

Cristóbal Promis, gerente de proyectos de Inmobiliaria Almagro, afirma que “las áreas verdes se han transformado en un espacio relevante dentro de los proyectos inmobiliarios de este tipo. La escasez de ellas en la ciudad y la posibilidad que le entregan a los vecinos de un edificio de encontrar a sólo metros de su hogar un lugar de esparcimiento y de distracción han hecho que se transformen en uno de los atributos más valorados por las personas que viven en departamentos, ubicándose casi al mismo nivel que el de la seguridad, según estudios de nuestra área de Research”.

Esto, dice, “reafirma la importancia de incorporar estas zonas en el desarrollo inmobiliario, pensándolas desde que se conciben como parte fundamental de un proyecto, generando espacios usables y en los que la gente pueda realizar actividades al aire libre, disfrutando del paisaje”.

Nuevas exigencias

En ese contexto, señala, es que el equipamiento en estas zonas ha ido cambiando según las variaciones en los estilos de vida de las personas, pasando de ser espacios ornamentales a lugares con un alto uso y valorización, integradas con el resto de las áreas comunes.

Agrega que las tendencias en esta área “van hacia la amplitud de los espacios junto a la incorporación de árboles, plantas y especies autóctonas, que inviten a disfrutar y recorrer el jardín y no sólo a mirarlo. En ese sentido, en los distintos proyectos que diseñamos, nos preocupamos de incorporar vegetación y variedades chilenas, que sean resistentes al clima de la Región Metropolitana, y donde el cuidado sea mínimo”.

Por ejemplo, indica, en el proyecto Colón 4947 ubicado en Las Condes, Almagro cuenta “con espacios comunes pensados para la vida en familia, incorporando un exclusivo parque interior de más de 1.700 m2 de áreas verdes y equipamiento, una extensión poco común para estas zonas, y que además se complementa con una piscina de nado de 25 metros de largo, una piscina de niños y juegos infantiles”.

En tanto, explica, “el edificio Padre Hurtado, también en Las Condes, considera un jardín con senderos caminables, pérgola y máquinas de ejercicio al aire libre, permitiendo a sus residentes usarlos e incorporarlos en su cotidiano, sin necesidad de salir del edificio para disfrutar de estas actividades. Además, a un costado de este sector, se ubica un salón multiuso, una gran piscina semiolímpica y una de niños y un quincho con salón propio, integrando los espacios para que las personas puedan disfrutar en un ambiente que genere armonía y tranquilidad, como en una casa”.

Grandes paños

Por su parte Jessica Arata, subgerenta comercial de Inmobiliaria Lo Campino, señala que como los edificios en condominio con parque requieren grandes extensiones de terreno, en general suelen ubicarse en zonas más periféricas, sobre todo a los pies de la cordillera en el sector oriente. “Por ejemplo, en el sector de Puente Alto, en Las Perdices, que cuenta con vistas y está rodeado de parques naturales. Esta es una de las comunas con mayor cantidad de habitantes de la Región Metropolitana y, como aún tiene terrenos disponibles, es posible construir nuevas propuestas de valor para quienes desean vivir allí, junto a áreas verdes y reservas naturales”.

Agrega que hoy la tendencia es dar solución a las necesidades específicas de los propietarios. “Por ejemplo, como sucede en el proyecto Alto Las Perdices, ofrecer un entorno que les permita desconectarse del centro, contemplar las vistas y tener bastantes m2 de áreas verdes para jugar con sus hijos, hacer deporte, salir a caminar o disfrutar de un día de piscina, con zonas de sombras”.

La idea, dice, es ser una extensión del departamento para vivir con la comodidad de una casa, pero en un departamento, sin tener que preocuparse de la mantención de los recintos. Cada vez estos condominios tendrán incorporados más amenities , considerando incluso a las mascotas”.

Otro ejemplo de áreas verdes en extensión es Parque Nogales Los Trapenses, orientado a un segmento de altos ingresos.

Jocelyn Pinto, subgerente de Marketing de Inmobiliaria Manquehue, explica que este proyecto cuenta con extensas áreas verdes, con un parque privado de más de 400 metros de largo y 8.000 m2 de superficie, que cuenta con un circuito de senderos que rodea todo el parque, y un balance entre vegetación nativa y especies introducidas que le dan un carácter único, ideales para acompañar caminatas, paseos en bicicleta o circuitos de deporte.

También en altura

Pero hoy las áreas verdes no se ubican solo a nivel del primer piso en los proyectos.

Explica Cristóbal Promis que el edificio General Mackenna cuenta con un “oasis” en las alturas.

“Se trata de una gran zona de esparcimiento de 800 m2, ubicada en el cuarto piso del proyecto, compuesta por 550 m2 de áreas verdes y equipamiento, con arbustos y vegetación, además de incorporar máquinas de ejercicio, juego para niños y áreas con escaños, con la finalidad de que los residentes puedan utilizar estos espacios ejercitándose al aire libre en pleno centro de Santiago”, indica.

A su vez, Francisco Bascuñán, director ejecutivo de Inmobiliaria Norte Verde , indica que la incorporación de áreas verdes en zonas no tradicionales es una tendencia internacional y constituye una de las principales características diferenciadoras de los proyectos de esa compañía, con espacios creativos de descanso abiertos y de libre uso por parte de los vecinos.

Destaca, por ejemplo, las terrazas elevadas, espacios abiertos con alto valor espacial, que tienen características de plazas de barrio donde el elemento verde es protagonista con jardines, arbustos y, en algunos casos, árboles de gran tamaño en los cuales aparecen vistas dominantes.

“Es un área verde funcional relacionada con el uso que ofrece, más que como un aporte meramente decorativo o un lugar de paso. Incorpora espacios de ocio, deportivos y recreativos como quinchos, piscinas y gimnasios abiertos al paisaje”.

La terraza, dice, “es una inversión de alto valor inmobiliario, pues entrega rentabilidad, incrementa la plusvalía de la zona y del inmueble, mejora la tasa de retención de los residentes gracias al aumento en el confort y permite una mejor calidad de vida a las personas.

Fuente: El Mercurio

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