¡Capitalizarme en La Segunda! Invertir en propiedades con miras a la jubilación

Desde Capitalizarme aseguran que este es un negocio altamente atractivo, más accesible de lo que la gente cree, y que cuenta con buenas rentabilidades, bajas tasas de interés y riesgos, ideal como una alternativa para la jubilación.

La inversión inmobiliaria es una opción tanto para profesionales de estratos socioeconómicos más acomodados como para la clase media. Varias son las razones que impulsan la compra de departamentos, para luego arrendarlos y obtener algún tipo de rentabilidad de esta inversión. Incluso, muchos aprovechan las convenientes condiciones que existen hoy para adquirir una propiedad con miras a mejorar la pensión tras dejar la vida laboral. Francisco Ackermann, gerente comercial y cofounder de Capitalizarme, asegura que “la realidad demuestra que las AFP no aseguran una buena pensión al jubilarse. Hoy, la inversión inmobiliaria se consolida en Chile como una alternativa para asegurar ingresos para la vejez”. 

A su juicio, entre las ventajas de invertir en propiedades están que las personas pueden usar su capacidad crediticia y que la inversión en departamentos es considerada una inversión segura. Otros aspectos importantes son que la plusvalía se incrementa con el tiempo, a diferencia de otras inversiones; bajo riesgo, ya que históricamente las propiedades tienen un buen comportamiento, y que pensando en el futuro (jubilación) y en el de la familia, aumenta el patrimonio. “Además, protege contra la inflación; es decir, invertir en UF implica que el valor de la inversión aumenta con el tiempo; la ley ayuda, ya que el DFL2 entrega beneficios tributarios a las propiedades habitacionales de menos de 140 m2, con un tope de dos unidades por dueño, y contar con asesoría de expertos, aprovechando su experiencia y ventajas. En Capitalizarme, por ejemplo, acompañamos a los clientes en todo el proceso y este servicio no tiene costo para el cliente”, afirma Ackerman. 

Requisitos 

Sobre los requisitos y la renta promedio de los inversionistas, el ejecutivo de Capitalizarme indica que lo recomendable es no invertir más del 25% del sueldo. Así, si una persona gana $800.000, su cuota no debe superar los $200.000. “En una propiedad de UF 1.400, que es lo que podría financiar un banco al 80% a una persona con esa renta, el dividendo aproximado sería $165.000 a 30 años y es altamente probable que el arriendo supere ese dividendo”, explica. En este escenario es clave no tener grandes deudas; poseer una capacidad de ahorro mensual que permita pagar la cuota del pie y del crédito hipotecario en caso de sufrir vacancia de arrendatario, y tener una renta recomendada sobre $800.000 o bien complementar entre dos personas $1.500.000.

Fuente: La Segunda

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