Barrio El Golf: sólo quedan cinco terrenos disponibles para construir en altura

Dos paños ya se encontrarían en la mira de desarrolladores inmobiliarios, por lo que pronto podrían acabarse las opciones de levantar nuevos edificios en el sector.

El gran desarrollo urbanístico que presenta el barrio El Golf, lo convierte en una de las zonas emblemáticas y con mayor demanda de la capital. De hecho, según estimaciones de la industria, para el caso de las oficinas existe alrededor de un 6% a 7% de vacancia (esto es una alta tasa de ocupación) incluyendo las unidades que ofrece la Torre Costanera, a pesar de encontrarse fuera de los límites.

En ese sentido, la expectativa es que el barrio prácticamente se mantenga sin mayores variaciones, al menos, en relación a nuevas construcciones en altura. De acuerdo a un estudio realizado por la consultora Nai Sarrà, son sólo cinco los paños disponibles para nuevos desarrollos y que cumplen con la normativa exigida en el plano regulador comunal (PRC), que entre otras cosas, condiciona a este tipo de construcciones a levantarse en terrenos con una superficie mayor a los 1.500 metros cuadrados, a lo que se suman las restricciones del uso de suelo.

Dentro del listado, dos de dichos paños ya estarían en la mira para desarrollar nuevos proyectos.

Uno es un pequeño edificio ubicado en Vitacura, casi al llegar a la ex rotonda Pérez Zujovic, en el que incluso un familiar de un importante empresario del rubro ya habría adquirido un par de departamentos, éste justamente está al lado de un restaurante con el que se completa un paño de 3.556 m2.

Estas condiciones permitirían potenciar un proyecto en altura con vistas al Club de Golf Los Leones y a metros del Parque Bicentenario.

Otro de los predios que ya contaría con interesados es el ubicado a la altura del N° 100 en calle Enrique Foster, donde entre dos casas y un restaurante de comida japonesa suman 1.646 m2 de extensión.

En este caso, la edificación sólo podría ser destinada para departamentos, ya que la mayor parte del suelo del sector es de uso habitacional. Jaime Sarrà, director de Nai Sarrà, sostiene que “hay mucha gente que quiere vivir en El Golf, pero lo que queda es construcción antigua, aquí se puede hacer un edificio de alta modernidad. Por eso también creemos que el ex terreno de la Unicef será un éxito de ventas”. Tan avanzando estaría el tema, que se espera que próximamente se inicie la demolición de las casas.

Los demás terrenos disponibles

Otro de los paños que a pesar de que no se encuentra a la venta tiene un gran atractivo es el que se compone de diez inmuebles, que en total suman más de 4.400 m2 -el más grande de la lista- y, que se encuentra a pasos del metro Escuela Militar. En este lugar se podría edificar una construcción de hasta 52 metros de altura, lo que equivale a 18 pisos.

Diez metros menos se puedan alcanzar en el predio que forman el restaurante Palacio Danubio Azul, y dos inmuebles aledaños -que serían del mismo propietario-, ubicados justo detrás del edificio consistorial de Las Condes, en pleno centro cívico de la comuna.

Mientras que en Isidora Goyenechea con Enrique Foster existe otro paño, ideal para la construcción de un edificio de oficinas prime, justo en línea con las edificaciones ya existentes en esta calle.

Descartan flexibilizar regulación y surge opción de “reciclaje”

En tanto, desde el municipio descartaron de plano la idea de flexibilizar la regulación actual en esta zona en especifico.

El edil de la comuna, Joaquín Lavín, aseguró que “nosotros pensamos que el plan regulador en esta zona está bien. Aquí conviven sectores con edificación en altura, con lugares residenciales, e incluso oficinas que todavía cuentan con una construcción tradicional y existe cierta armonía, por lo que no es nuestro ánimo cambiar la regulación en esta zona al menos”.

El alcalde apuntó a que el interés de la Dirección de Obras se centra en las casas islas, que son aquellos inmuebles que quedaron rodeadas por grandes edificios. “Hay que buscar soluciones para estas edificaciones”, advirtió Lavín.

En tanto, otra de las opciones para poder suplir la gran demanda que existe por ubicaciones dentro del barrio, sería “reciclar” antiguas edificaciones residenciales que en gran parte datan desde la década de los 80′.

Sin embargo, el principal obstáculo para hacer esto es que en su mayoría, los edificios del sector fueron comercializados individualmente, por lo que existen muchos dueños.

Jaime Sarrà explica que a diferencia de lo que ocurre en Chile, en países europeos supieron anticiparse a la falta de espacio para construir y en el momento de comercializar los edificios el trato fue hecho con compañías de seguro y fondos inmobiliarios, que a su vez se encargaron de dejar estas propiedades para la renta, con lo que se evitó la dispersión de la propiedad. Al contrario, replicar este modelo en Chile se vuelve una tarea muy compleja para los desarrolladores inmobiliarios.

Una excepción a la regla fue lo que ocurrió hace unos meses con una construcción aledaña a la torre Isidora Foster, en la que recientemente se realizó una intervención, convirtiendo una edificación residencial, en un edificio de oficinas. Durante el proceso, incluso se realizó una renovación de la fachada del lugar, no obstante, iniciativas como éstas siguen siendo muy aisladas

Fuente: Diario Financiero

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