Cinco errores comunes al arrendar un departamento

Cinco errores que debes evitar para no pasar malos ratos y ahorrar dinero
Arrendar un departamento no implica el mismo compromiso financiero como comprar una casa, pero eso no quiere decir que no sea importante. En este momento, la búsqueda de un departamento es más difícil que nunca, dado el aumento de precios y la falta de unidades vacantes en muchas ciudades.
El número de arrendatarios está creciendo en muchas ciudades, según un estudio realizado por Furman Center de la Universidad de Nueva York , pero la oferta no está a la par con la demanda. Cuando el mercado de arriendos es escaso y hay presión para actuar rápido, es fácil tomar decisiones rápidas que pueden volverse en tu contra más tarde. Sin embargo, la selección de un lugar sin hacer la debida diligencia de antemano puede dejarte vivir en una casa insegura, que no se ajusta a tus necesidades, o ponerte en una batalla con tu arrendador sobre cuestiones que podrían haberse evitado.
En última instancia, la elección del lugar equivocado para vivir puede ser agotador, tanto emocional como económicamente. El costo promedio en los EE.UU. es de $1,170, según US News & World Report. Eso es un gran gasto a cuando no estás preparado para ello. Cometer un error en el arriendo también puede significar la pérdida de tu depósito, tener que pagar para reemplazar daños o incluso quedar atrapado en una demanda. No es divertido.
Si ésta es tu primera renta o tu decimoquinta, vale la pena saber lo que no debes hacer al elegir un departamento. CheatSheet te enlista estos cinco errores que debes evitar para no pasar malos ratos y ahorrar dinero.
1. No leer el contrato de arrendamiento
Una vez que finalmente encuentras el departamento perfecto, puede ser tentador para firmar en la línea punteada en cuanto el propietario te da el contrato de arrendamiento. No. La firma de un acuerdo legal que no has leído es una receta para el desastre. “Un propietario puede tratar de apresurarse a firmar un contrato de arrendamiento. Puede decirte que todos los contratos de arrendamiento son “estándar” y que no te debes molestar en leerlo… No dejes que te intimide el propietario o no te deje leer el contrato de arrendamiento “, aconseja MassLegalHelp.
Al leer tu contrato de arrendamiento, es especialmente importante tomar nota de la duración de éste, cuándo se debe pagar la renta (no asumas que es el primer día del mes), sanciones por retraso en el pago, el importe del depósito de garantía, las normas sobre subarrendamiento, y quién paga por los servicios públicos. Mientras que muchos propietarios usan arrendamientos estándar, ten cuidado con las adiciones o cláusulas especiales, como las restricciones sobre el número de personas durante la noche o los tipos de mascotas que puedes tener.
2. No conseguir el seguro para arrendatarios
No cometas el error de pensar que la cobertura de seguro de tu arrendador te protegerá en caso de que algo malo suceda. Si tu propiedad personal es robada o dañado (por ejemplo, en un incendio), el propietario probablemente no será responsable. Además, si alguien se lesiona mientras está en su departamento, puedes ser considerado responsable. El seguro para arrendatarios te protege en ambas situaciones.
Además, el seguro para arrendatarios es relativamente barato. La póliza promedio cuesta sólo 187 dólares al año, según la Asociación Nacional de Comisionados de Seguros, o un poco más de 15 dólares al mes.
3. No entender tus derechos como arrendatario
Los propietarios son libres de imponer ciertas restricciones en lo que sucede en su propiedad. Dependiendo de donde vives, tu propietario puede restringir tener mascotas, prohibir fumar en áreas comunes o en el departamento en sí, prohibir las armas en la propiedad, entre otras cosas.
Pero los arrendatarios también tienen derechos. Hay leyes federales que protegen a los inquilinos de la discriminación por motivos de raza, sexo, religión, estado civil o discapacidad. Los estados individuales pueden tener otras leyes que protegen a los arrendatarios, como clarificar cuando un propietario puede desalojar a un arrendatario, entrar en un apartamento, y se requiere para hacer ciertas reparaciones.
4. No documentar los daños existentes
Si la esperanza es recuperar tu déposito, asegúrate de documentar los daños o problemas que existían antes de mudarte al departamento. Antes de desempacar todas tus cosas, el gerente de arriendo puede ir a revisar el departamento con una lista de control, que es una manera de documentar las áreas problemáticas. Asegúrate de que tú y tu arrendador firmen este documento y de que obtenga una copia de la lista completa.
También es posible que desees tomar fotografías que documentan las áreas de daño o problemas en la unidad. Las fotos deben incluir una marca de tiempo. Si el propietario se compromete a hacer reparaciones, consigue el escrito antes de firmar el contrato de arrendamiento.
5. No averiguar sobre el arrendador, el edificio o el barrio
Antes de que tu arrendador se se comprometa a alquilarte el departamento, probablemente cheque tu historial crediticio. Tú debes tener la misma precaución antes de firmar un contrato de arrendamiento. Un poco de curiosisdad podría revelar grandes banderas rojas, ya sea con el edificio o el propietario.
Simplemente busca la dirección del edificio o el nombre del propietario y podrías obtener alguna información útil, como la revisión de la actividad de la propiedad, si hay policía en la dirección, violaciónes de zonificación o pequeños problemas contra el propietario. En algunos casos, puede que tengas que ponerte en contacto con las agencias locales específicas para encontrar esa información, como el departamento de edificios. Por último, asegúrate de obtener un sentido de la vecindad antes de mudarte. Busca estadísticas de crímenes, el tiempo de viaje a tu trabajo, y servicios locales para que puedas estar seguro de que el área se adapte a tus necesidades.
Fuente: Terra

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