Cómo responder a las preguntas de los hijos sobre dinero

Aprende a dar respuesta a aquellas preguntas sensibles que los hijos suelen hacer sobre el dinero familiar
Los niños tienen una habilidad especial para preguntar sobre cosas incómodas, por ejemplo, el dinero. No preguntas elaboradas sobre economía, sino preguntas más locales como “¿somos ricos?”
En su libro “Lo opuesto a lo malcriado: Criando niños centrados, generosos e inteligentes sobre dinero” , el columnista de finanzas personales (y padre) Ron Lieber explica cómo responder a algunas de las cuestiones financieras más sensibles que los niños tienden a preguntar .
Hijo: ¿Somos ricos?
Padre: ¿Por qué, mejor, no intentas decirme lo que significa ser rico?
En lugar de titubeos, Lieber recomienda hacer preguntas abiertas para concretar en la definición de riqueza de los niños (que en generalmente, en su percepción, es tener una casa grande y muchas cosas). Si no quieres responder con un tajante “sí” o “no”, lleva la conversación a la conclusión de que no sabemos mucho sobre el dinero de nuestros vecinos, y que ser rico no es tan importante como tener otras cualidades como la bondad y la creatividad.
Hijo: ¿Cuánto dinero ganas?
Padre: Vamos a empezar hablando de cómo usamos el dinero que gano.
La mejor manera de manejar esto es poner en contexto al niño sobre la importancia de los gastos familiares. Esto se debe a que lo que podría parecer una respuesta directa, o lo más honesto -un número redondo y simple- no significaría gran cosa a un niño que nunca ha visto nada más grande que un billete de $5000. Es mejor hablar de las finanzas familiares, como cuánto cuesta hacer las compras o un viaje. Si los niños se aburren, está bien, no pasa nada, significa que no están listos para aprender todavía. Si no se aburren, pueden comenzar a aprender acerca de otros costos, como el precio de la renta o la colegiatura de la escuela. Hay una razón muy simple para ser sincero acerca de la cantidad de dinero que ganas: si realmente quieren saber, qué van a hacer para averiguarlo.
Hijo: ¿Por qué la familia de mi compañero tiene una casa más grande que nosotros?
Padre: No lo sé, puede haber muchas razones por las que podrían tener una casa más grande que nosotros.
Cuando se trata de cualquier variación de “¿Por qué alguien más tiene más o menos que nosotros?”, es recomendable aceptar la disparidad, pero explicando que no está mal. La forma de enmarcarlo es que es cierto que algunas personas tienen más que todo el mundo y algunas personas tienen menos que todos los demás, y puede ser por muchas razones diferentes, dice Lieber a Business Insider . Puedes responder que se debe a que a veces reciben dinero porque su familia o porque han elegido un determinado puesto de trabajo.
Hijo: ¿Por qué no puedes tener un trabajo que te dé más dinero, con el que podamos tomar unas vacaciones de verano?
Papá: Éste es el trabajo que elegí, y si eligiera uno diferente, tal vez no estaría tan contento.
Este tipo de curiosidad es genuina, pero puede sentirse agresiva. Si bien, le debemos a nuestros niños respuestas a las preguntas más sensibles, está perfectamente bien esbozar algunas ideas primero y esperar hasta que nos sintamos más tranquilos.
Lieber comparte la visión de Joline Godfrey, CEO y fundador de Medios Independientes , una compañía educativa que ayuda a las familias ricas a abordar el tema del dinero de una manera más productiva. El valor por defecto es ser dueño de sus propias decisiones, en lugar de hablar de las decisiones de otra persona. Se puede argumentar: “Yo podría haber elegido otra forma de vida, pero realmente sería un gruñón como padre porque no estaría haciendo algo que es importante para mí. Yo soy una persona mucho más cariñosa porque tengo integridad y soy fiel a mí mismo, lo que no quiere decir que alguien que haga cosas diferentes no lo sea”.
Hijo: ¿Por qué no me envías a una escuela privada?
Padre: Hemos decidido que el dinero sería mejor utilizado para…
Aunque los padres suelen responder con un “Es demasiado caro” o “No podemos permitirnos ese lujo”, Lieber explica que se trata de dos respuestas muy diferentes: Una podría ser verdad (es posible que no puedas pagarla, aunque es difícil estar seguro si has explorado todas tus opciones, como un crédito financiero), y la otra es un juicio de valor que permite explicar mejor cómo se toman decisiones. Los niños, al no tener poder sobre este tipo de decisiones, es mejor que conozcan la situación, y eso es algo que podemos compartir, ya sea desde una explicación de donde pensamos que el dinero está mejor gastado o por qué pensamos que las escuelas privadas son o no la mejor opción para nuestra familia.
Y con la respuesta para cualquier pregunta… ¿Por qué lo preguntas? Tratas de dar salida a cualquier cuestión de dinero, mejor busca una respuesta sencilla con dos propósitos: trata de buscar un respuesta más reflexiva más allá de un “sí”, “no” o “no es asunto tuyo”, e intenta llegar a la raíz de por qué tu hijo está preguntando eso en primer lugar.
Los niños más pequeños, especialmente podrían no necesitar una respuesta sólida, o podrían estar buscando una conversación completamente diferente basada en algo que oyó en la escuela ese día.
Fuente: Terra

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