De jardines privados a timbres inteligentes: el lujo que se replica en departamentos económicos

Características que hasta hace poco eran consideradas de lujo, hoy pueden verse en departamentos alejados del sector oriente , en comunas como Maipú, Huechuraba o Estación Central. Actores del sector coinciden en que el estándar debiera seguir al alza.
“Hay muchos materiales que antes eran asociados al lujo y que hoy en día están muy “democratizados”. Pueden no ser del mismo nivel, pero comparten muchos elementos en común”, señala el vicepresidente del comité inmobiliario de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), Cristóbal Mira. El granito en las superficies de la cocina y el piso fotolaminado, por ejemplo, son de las terminaciones que más se han expandido hacia proyectos más económicos.
En Fernández Wood Vizcaya -que trabaja desde las 2.600 hasta las 12 mil unidades de fomento-, además de incorporar estos elementos en su oferta más barata, ubicada en Maipú, agrega ventanas con marcos de PVC y mármol en los baños.
Inmobiliaria Senexco, del grupo Sencorp -cuyo desarrollo más caro comienza en 60 mil UF-, ha traspasado elementos tecnológicos de proyectos de Las Condes y La Reina a su alternativa más económica; un edificio de Estación Central con precios desde las 1.550 UF. Los departamentos cuentan con un timbre inteligente que permite fotografiar a quien toca la puerta, e incluso verlo desde el celular. Además, en las unidades de un dormitorio hay una pared giratoria para anclar una pantalla LED, con vista al living o pieza.
En términos de distribución, los dormitorios con baño en suite y walk in closet es lo más fácil de encontrar. “Está generalizado en todo el mercado; solo las viviendas muy básicas no lo incorporan. En los proyectos más económicos pueden ser de tamaños más discretos, pero siempre se mantienen estos espacios”, destaca Rodrigo Salcedo, gerente de Senexco.
Otro elemento que ha ganado protagonismo son las terrazas. “Nos preocupamos de que sean amplias en los departamentos de alto y de menor valor, para que efectivamente en ellas se pueda disfrutar del aire libre”, destaca Cecilia Celis, de Fernández Wood Vizcaya. En Paz Corp también dan énfasis a este espacio. “La mayoría de nuestros departamentos tienen sus terrazas con barandas de cristal, que generan fachadas con mejor diseño”, dice Claudia Zapata, gerenta comercial de la compañía, cuyos precios más bajos comienzan en 1.350 UF, mientras que los valores más altos son en promedio de 20 mil UF.
En Moller y Pérez Cotapos, que en Vitacura tienen departamentos sobre las 35 mil UF, están ofreciendo unidades con terrazas privadas de hasta 101 m2 en el último piso, en un proyecto en San Miguel cuyos precios comienzan en las 4.100 UF. En esa misma línea, en Fernández Wood tienen departamentos con jardín privado en desarrollo en Huechuraba y Maipú.

Compradores más exigentes y precios de materiales más bajos

Alejandro García, director académico del Centro Inmobiliario de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), estima que esta mejora en los estándares es una fórmula que se aplica para destacar entre la competencia.
“Es una estrategia comercial de algunas inmobiliarias que intentan diferenciarse, pues en general los departamentos son muy parecidos entre sí”, destaca.
En esa misma línea, Salcedo reconoce que el mercado en general ha subido los estándares: “La competencia es más exigente, y si un edificio ofrece un cierto nivel de terminaciones, en la próxima vuelta todos los proyectos van a traer lo mismo. Hay que estar atento a seguir innovando, aunque sin ser demasiado incidente en los costos, porque en este nicho la gente tiene un presupuesto más limitado”.
Por otra parte, Cristóbal Mira, de la CChC, señala que la demanda del nicho más económico se ha sofisticado y exige más calidad: “Cuando el país era más pobre, la gente se contentaba con menos cosas, pero ahora ya asume cierto nivel. Antes había casas en el barrio alto que no tenían calefacción; ahora no se te ocurre ofrecer una casa de dos mil UF sin algún sistema de calefacción, por ejemplo”.
A lo anterior se suma la baja sostenida de los precios de distintos materiales, como el PVC, los muebles de cocina o el porcelanato, que pueden ser exportados a China. “Al principio, cuando recién llega un tipo de terminación, son mucho más caros. Cuando pasa el tiempo y llegan más marcas, se hace más asequible”, destaca Cecilia Celis, de Fernández Wood Vizcaya.
Para el futuro, Mira cree que el estándar de la iluminación debiera tender a mejorar en los proyectos más económicos.
“De acá a 10 años las luces LED, que ahora son mucho más caras y no se han masificado, debieran ser un denominador en todos los proyectos. Permiten un ahorro de energía y son sustentables, por lo que tienen todo para seguir creciendo en el mercado”, dice Cecilia Celis.
Rodrigo Salcedo, en tanto, apuesta por la distribución interior de los departamentos: “La gente está mucho más preocupada del diseño de su vivienda que hace 10 años; desde la estética del edificio hasta el interior mismo. Hay que buscar opciones para maximizar los espacios”.
En Senexco, por ejemplo, en unidades pequeñas en Las Condes tienen muebles empotrados, con mesas que se recogen desde la pared o un escritorio que se transforma en cama.
También juegan con transparencias en las paredes para agrandar distintos espacios. A Salcedo no le extrañaría que pronto estuvieran en proyectos más económicos: “Uno empieza con productos de mejor nivel, y en un par de años ya lo estás traspasando a los de menor precio”.
Hay coincidencia entre los distintos actores de la industria que la calidad no debiera caer, a pesar del ajuste de la demanda que se prevé luego de la incorporación del IVA en el precio de las viviendas nuevas.
“El estándar no va a bajar; al menos no en forma significativa. Quizás se ponga un piso flotante más económico, pero no creo que se vuelva a la alfombra”, concluye Alejandro García, de la Universidad Adolfo Ibáñez.
LA INDUSTRIA COINCIDE EN QUE LA CALIDAD NO DEBIERA CAER, PESE AL AJUSTE DE LA DEMANDA QUE SE PREVÉ TRAS LA INCORPORACIÓN DEL IVA EN EL PRECIO DE LAS VIVIENDAS NUEVAS.
10 años desde su aparición bastan para que elementos que se consideran de lujo se incorporen de manera masiva en proyectos inmobiliarios de valores más económicos.
1.350 UF puede costar un departamento económico con prestaciones de lujo, replicando elementos típicos de propiedades de más de 20 mil UF.
Fuente: El Mercurio

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