Lo que hay que considerar hoy para renegociar o pedir un crédito

Afirman expertos que las tasas siguen bajas y que las personas que sean “Prime” -sujetos a crédito financieramente- y que tengan un buen pie pueden conseguir buenas ofertas. También, para algunos clientes, es buen momento para refinanciar.
¿Es un buen momento para pedir o renegociar un crédito hipotecario? “Bueno, lo pudo haber sido mejor hace dos meses. Pero las tasas siguen muy bajas, aunque ellas han comenzado un camino al alza, leve, que estimo debiera frenarse durante el segundo semestre”, afirma Antonio Latorre, gerente general de Creditaria.
Explica que “Históricamente las tasa son más altas durante el primer semestre, por un tema de stock. Así, cuando los créditos no están colocados los bancos salen a ‘rematarlos’ durante el segundo semestre, por lo que no debiera esperar un alza notable hacia fines de año”.
A ello, dice, podrían sumarse más adelante algunas medidas anticíclicas en tasa de largo plazo por parte del Banco Central, que podría amortiguar el alza.
Pero tampoco hay que esperar grande bajas, dice Latorre, “pues hay que considerar el mayor costo de fondo de los bancos, que deben hacer mayores provisiones por los incobrables, como efecto de la desaceleración de la economía chilena”.
Dice que los bancos toma precauciones para enfrentar posibles aumentos en las morosidades, fruto del desempleo y rentas variables más bajas, por lo que el crédito se encarece.

Buen momento

Indica el experto que puede ser un buen momento para renegociar un crédito hipotecario, sobretodo para quienes lo tomaron hace varios años tasas superiores a las actuales, como sucedió hacia el 2002. “Creo que es un buen momento para ordenarse, anticiparse, programarse y reprogramar las finanzas en el largo plazo”.
Por ejemplo, dice, los que tengan crédito de consumo y créditos hipotecarios, pueden unificarlo en un crédito de fines generales a largo plazo. “Ello es especialmente relevante hoy, cundo puede elevarse el el porcentaje de los ingresos que las personas utilizan para pagar sus deudas, como efecto de la caída en las rentas. Ello permitiría bajar las cuotas”.
Es importante eso sí, aclara, fijarse en otros puntos con la cercanía con el cierre del plazo de la deuda, pues si se está mu cerca de él puede no ser tan conveniente.

Más exigentes

Otro punto que recalcan los expertos es que las ventajas que se puedan obtener en esta época dependerán mucho de la solidez del cliente.
Así, quienes tengan buenos antecedentes financieros, un buen pie y estabilidad en sus ingresos puede ser un buen momento para comprar un propiedad a través de un crédito hipotecario, pese a las mayores exigencias.
“Si se piensa, la situación no ha cambiado demasiado respecto de hace algunos meses. Los bancos ya habían subido el nivel de exigencias el 2013, en el marco de las medidas que se tomaron como precaución ante el riesgo de una burbuja inmobiliaria. Casi todos piden hoy el 20% de pie, como efecto del alza de las viviendas”, indica Antonio Latorre.
Pero aclara que, dependiendo de la institución, hay matices, por lo que hay que ver bien hacia qué publico se enfoca antes de ir a solicitar un préstamo. Por ejemplo, señala, algunas pueden endurecer la políticas de riesgo, castigando cuando las rentas son muy variables.
Cristían Silva, gerente general de Fermont coincide con este diagnóstico, “por la situación macroeconómica del país, con varios índices que indican claramente una desaceleración económica, sumado a un alza del desempleo, los bancos se han puesto mucho más restrictivos en el análisis del cliente. Por un lado están más cuidadosos con el tipo de propiedad que quedará en garantía, por un eventual default producto de un aumento del desempleo, lo que hace aumentar el riesgo. Por ende la banca y las instituciones financieras (como mutuarias) exigen un mayor ‘premio’ traducido en aumentar la tasa”, indica.

Sacar cuentas

Respecto del refinanciamiento de créditos hipotecarios, estima Cristían Silva que estos son más factibles en el caso de préstamos te una mayor antigüedad. “Prácticamente ya no se financian créditos superiores al 80% en relación deuda-garantía, lo cual puede limitar a un refinanciamiento, sumado a que muchas instituciones financieras tienen productos cruzados; es decir, los créditos de consumo y/o líneas de créditos son otorgadas en función de una garantía hipotecaria. Entonces, al refinanciar se suman todas las deudas, haciendo inviable la operación, lo cual sucede principalmente en el caso de un crédito relativamente nuevo”.
Pese a todo, dice Silva, “las tasas siguen bajas y para las personas que sean ‘prime’ (sujetos a crédito financieramente) con un buen pie, pueden conseguir buenas tasas”. Y da un consejo: “Es muy importante que los clientes se fijen en el dividendo final y el CAE, ya que estos incluyen todos los costos, como los seguros -de incendio y desgravamen que son obligatorios u otros seguros extra que puedan incluir, cesantía o adicionales como sismo- que pueden llegar a ser extremadamente relevantes y otros gastos financieros que pueden llegar a incluir”.
Por último, indica, “que convenga tomar un crédito o no, puede pasar a ser más relevante el precio de la propiedad. Es decir si, encontramos un bien raíz que este a un precio menor de mercado, por el apuro del vendedor por causas financieras o hacer pronta liquidez, sería positivo tomar un crédito hipotecario, en función de revender o arrendar el inmueble”.

Nuevos niveles

Tras 10 mese de caídas, en noviembre las tasas de interés se encarecieron. Ese mes, ellas promediaron 3,65% anual, superando el 3,57% de octubre. Incluso así, aún no se llega a los niveles de 2002, cuando se acercaban a 7,5%
Junto a la tasa del crédito, se deben consideran factores como los costos adicionales del préstamo, y el precio de la vivienda.
Fuente: El Mercurio

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