Lo que hay que saber para asegurar una vivienda antigua

Los inmuebles de mayor antigüedad están más expuestos a una serie de riesgos, eventos que pueden ocurrir producto de fenómenos de la naturaleza, accidentes en el hogar o por la acción de terceros, entre otros.
Hoy en nuestro país prácticamente no hay ninguna restricción para asegurar una vivienda antigua, ya que existen distintas alternativas para las más diversas necesidades al momento de proteger un bien. Así, los interesados solo deben cotizar y ver qué alternativas tienen entre las muchas que ofrece el mercado.
Considerando que la vivienda es el bien más importante para una familia, los expertos señalan que asegurarla es proteger y traspasar el riesgo a un tercero, para no enfrentar un costo económico a raíz de un siniestro. “No solo están expuestas a sismos, también a riesgos de incendio y múltiples desastres naturales no menores, como aluviones, erupciones, inundaciones, etc.”, explica Jorge Claude, vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Aseguradores (AACH).
Destaca que otro tema fundamental relacionado con las viviendas de mayor antigüedad es que pueden estar más expuestas a riesgos de incendio por desperfectos eléctricos, o a otro tipo de peligros que son cubiertos por coberturas adicionales en este tipo de pólizas, como la rotura de cañerías. “Asegurar una vivienda, antigua o nueva, es muy fácil. De hecho, cualquier vivienda que tenga una hipoteca debe tener, por ley, un seguro de incendio, y todas ellas lo tienen, no importando su antigüedad. Un tema diferente es que en el segmento de viviendas que no están con un crédito hipotecario no exista una gran propensión a asegurarse”.
En el mercado existe una gran diversidad de coberturas, y dependen, en primer lugar, del tipo de hogares, como residencia habitual, viviendas de vacaciones o inmuebles arrendados. “Por ejemplo, si es un lugar de residencia se ofrece cobertura de incendio y sus adicionales, a lo cual se puede agregar robo. Entre los adicionales más comunes a incendio están sismo, salida de mar (maremoto), si se vive cerca de la playa, y riesgos de la naturaleza (erupciones, aluviones, granizos, etc.)”.
Se puede asegurar, precisa, solo el edificio (la estructura) o además el contenido (los muebles y lo que tenga adentro), y existen muchas otras coberturas. Además, muchos seguros de hogar hoy ofrecen servicios de cerrajería o gasfitería, sin costos adicionales.
Rodney Hennigs, gerente de Líneas Personales de Chilena Consolidada-Zurich, indica que su compañía ofrece el seguro Hogarfácil, el que entre otros servicios de asistencia ofrece el traslado y bodegaje de los bienes a causa de un siniestro. “Asimismo, la cobertura incluye asesoría legal, orientación médica y gastos veterinarios por accidente, en caso de que se necesite”.
Si bien las políticas de suscripción de seguros dependen de cada compañía, es usual que exista una inspección al lugar o alguna declaración del asegurado. “Las condiciones del contrato dependen normalmente de distintos factores, como el material con que está construida (la vivienda), del lugar en que está emplazada, la calidad de sus instalaciones (eléctricas, de gas), etc.”, señala Claude.

Elegir bien

Al respecto, Hennigs indica que su compañía exige una inspección previa y si producto de ese peritaje se concluye que el inmueble no cumple con ciertas medidas de seguridad como cortafuegos, sistemas eléctricos en buen estado, material de construcción y entorno en que se encuentra ubicada (fábricas de químicos, combustible, etc.), puede que se produzca un rechazo.
Lo primero que tiene que hacer una persona que quiere asegurar una vivienda antigua es ver exactamente qué necesita asegurar, si es por daños, robos o responsabilidad civil y, luego de eso, buscar la mejor alternativa en el mercado que se ajuste a sus necesidades y presupuesto. “Si es posible, conseguir la asesoría de un experto para tomar una buena decisión, porque si el seguro es para la vivienda, siempre será un beneficio para la familia. Hay muchos ejemplos de personas que han vivido experiencias como incendios o daños en catástrofes, como lo vimos el 27-F o recientemente con los aluviones en el norte, que pudieron salir adelante rápidamente gracias a que contaban con un seguro”, sostiene Claude.

Para tener presente

Es importante informarse respecto de qué seguros se está contratando, pues pueden tener uno principal (por ejemplo, el seguro asociado a un crédito hipotecario: de desgravamen y de incendio) que se complementa con otros que aseguren, por ejemplo, el contenido interior de la casa. “Hay que poner especial atención en las condiciones de la póliza y la extensión de las distintas coberturas de seguro”, dice Claude.
Hennigs resalta que existen distintas pólizas para las diferentes necesidades y perfiles de clientes. “lo mismo sucede con la extensión de las diversas coberturas de seguro: daños materiales al inmueble, incendio, robo, inhabitabilidad, remoción de escombros, etc.”.
Fuente: El Mercurio

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