San Miguel: la importancia de un entorno armónico

Como una de las comunas que ha tenido mayor crecimiento inmobiliario en altura en las últimas décadas, en San Miguel este cambio se ha desarrollado en sectores con historia, identidad y donde aún se disfruta la vida de barrio. 

Ante la mirada contemplativa de un vecino de San Miguel caminando por Gran Avenida, emergen nuevos y altos edificios, la escultura de Condorito en el tradicional parque El Llano Subercaseaux, modernos centros comerciales e hitos arquitectónicos como el Hospital Barros Luco. Esa conjunción de lo nuevo con lo antiguo identifican a San Miguel y a sus vecinos, que han visto cómo esta comuna ha experimentado un intenso boom inmobiliario en los últimos 20 años.

¿Cómo lograr una convivencia armónica entre las tradiciones de barrio con el despliegue de grúas y construcciones en altura? La respuesta es compleja y el municipio de San Miguel ha asumido el desafío, a través de la revisión y eventual modificación del Plan Regulador para conciliar lo antiguo con lo nuevo.

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“Los planes reguladores tienen la facultad para regular y resguardar el patrimonio local y su historia, pero no es suficiente tenerlos en una caja de cristal regulatoria mientras se invisibilizan con la densificación. Estos deben fortalecer su presencia dentro del quehacer de la comunidad y los instrumentos de planificación territorial pueden contribuir a generar las condiciones y el soporte institucional para asociarlo a nuevas vocaciones, actividades, usas de suelo, para evolucionar con un sello propio en conjunto con los cambios locales”, advierte Patricia Maira Sommer, arquitecto y urbanista de la U. Mayor.

Nuevos proyectos y vecinos en San Miguel

Aun así, el auge inmobiliario trae consigo beneficios para los vecinos. Así lo estima Francisco Ackermann, gerente de Marketing y Experiencia de Capitalizarme, sitio de asesorías en inversiones inmobiliarias para personas naturales: “Pese a que la vida más tradicional se vea irrumpida por un gran número de nuevos proyectos, esto es algo que busca traer desarrollos a esta tranquila comuna del sector poniente. El crecimiento inmobiliario atrae nuevas inversiones a la comuna, lo que ayuda a mejorar y renovar zonas, buscando una mejor valorización. Además de esto, se suma la llegada de nuevos servicios que acompañan a este crecimiento, los que buscan entregar una mejor calidad de vida a este tradicional lugar, como supermercados, clínicas, mails, entre otros”.

Una mirada distinta aporta Patricia Maira, quien afirma que se trata de un nuevo escenario urbano. “Considero que no convive sino más bien se despliega y propaga. Es decir, es la irrupción de una nueva condición sobre una estructura urbana existente con una morfología y requerimientos diferentes para dar cabida a la construcción de un nuevo escenario urbano”. La urbanista plantea la necesidad de planificar de mejor modo el desarrollo inmobiliario en sectores antiguos y con tradición como esta comuna. “No es necesariamente algo negativo, pero el problema radica en que no tenemos el control sobre ellos y menos aún, tenemos claro lo que queremos para nuestras ciudades, comunas y barrios”, dice Maira.

Para la docente de la U. Mayor es clave preguntarse cómo generar la conexión de las nuevas residencias y habitantes con el antiguo que se quiere preservar. “Creo que es fundamental fortalecer el arraigo en las nuevas poblaciones y construir el apego haciéndoles partícipes del entorno local. Dentro de este contexto pueden surgir vínculos bajo la mirada y la valoración de un nuevo habitante”, propone.

Vivir la vida de barrio en San Miguel

Cambiar la rutina de pasar el tiempo libre dentro del departamento, para salir a la plaza o al parque y generar instancias para compartir con los vecinos. Esa es la esencia de la vida de barrio, una invitación que psicólogos y sociólogos hacen extensiva al grupo familiar para que sociabilicen en comunidad. “Cuando las familias abren sus puertas y se dan la oportunidad de conocer a los vecinos, sonreírles, comenzar a compartir y colaborar entre sí, se va armando una red de apoyo, una comunidad, donde entre todos podemos crecer y es más fácil lograr objetivos de beneficios común, como mayor protección y cuidado mutuo frente a la delincuencia, la posibilidad de que nuestros hijos aprendan a confiar en otros, jugar, reír y hacer amigos. Y de paso los adultos también pueden desarrollar sus habilidades sociales, aumentar el sentido de pertenencia, raíces y aprecio del lugar donde se vive”, afirma la psicóloga Mónica López, directora del instituto del Bienestar y creadora de www.sanarte.cl.

Fuente: La Tercera

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